No hay tiempo para todo, pero si hay tiempo para andar publicándolo.
Es la tensión que empieza a comerte desde adentro. El corazón acelerado, nudo en el estómago y respiración entrecortada.
Tienes todo a punto de...; con mucho por ganar y nada que perder. Pero ese preciso momento en el que tienes que dar el toque final, uno mismo lo alarga, sabe que está ahí, pero no se lo cree, y le da más y más vueltas a las cosas.
Hace tres semanas, tenía siete notas para aprobar con una nota que iba por encima del tercio superior, pero hoy, a falta de tres, no queda cenizas de esa posibilidad. La mala costumbre me ha jugado una mala pasada Ahora mismo tengo los libros abiertos para una práctica, pero no, empiezo a pensar en mil cosas, y termino escribiendo.
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