jueves, 14 de junio de 2012

No tienes que hacer todo en un día

Solemos ponernos metas y objetivos...
Y, cada dos o tres días, antes de dormir decimos que mañana será el 'día d'.
Te levantas con ánimo, o con sueño, sea cual sea el caso, a la hora de almuerzo te estás muriendo, o de sueño o de cansancio. ¿Por qué? Porque no pudiste dormir bien o quisiste hacer todo lo que necesitas para lograr algo, en medio día. Y qué decir si se te pasó el almuerzo...empieza la preocupación de cosas pendientes. No en la vida, sino, únicamente, de ese día.
Todo se hace una bola de nieve y ¿qué pasa? Terminas las cosas con lo justo y deseando dormir. Resultado: No lograr nada porque, de solo pensar el día que pasaste intentándolo, ya se te hacen trenzas en la cabeza.

Así de enredado, así de pesado.

Ahora mismo he terminado de estudiar para una prueba que tengo mañana. Decidí que, en lugar de cargarme con otra cosa, por 'avanzar', era mejor relajarme porque el objetivo del día está cumplido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario