jueves, 15 de agosto de 2013

El diario de Omar 4



Sentado solo frente al mar, mirando a las aves volar, encuentra en ella libertad, aquella que no encuentra en su ciudad.

Barcos a lo lejos, casi, como delimitando lo que es suyo. Un valiente, en pleno frío ¿surfeando? Parece parado en una balsa remando, al mejor estilo de río, sobre el mar, y con una tabla. Increíble su equilibrio.
Veleros y la rambla, hoy, con más gente que ayer, por el buen tiempo que hizo; y uno acá, observando desde lo más profundo de un quinto piso con una gripe inesperada.
Tantos aviones, contacto con monedas y billetes raros  han debido traer consigo un virus pestilente que hoy ha desencadenado todos sus síntomas.

El frío, el frío es lo mejor, creo que he sido la única persona, en esta ciudad, con cara feliz sintiendo placer cuando las manos se le congelaban con 4°C de temperatura y sintiendo un clima, poco menos húmedo del acostumbrado. Mitones en su lugar y listo.

Sigo pensando qué deporte estará practicando aquel hombre que no deja de remar y remar sobre una tabla, de pie, como si caminase sobre las aguas ¿Será Dios?


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