Para variar Julián no pudo dormir. Después de un par de horas dando vueltas en la cama intentando conciliar el sueño decide aprovechar la noche en algo productivo. Es poco más de las 1:30am de la madrugada y decide entrar a la computadora a ver quiénes están en línea y a bajar archivos para ordenar y actualizar sus materias.
Tras un buen rato moviendo archivos de un lado a otro, se lanza a su cama con todo el cansancio encima. Nuevamente pasa un rato y la desesperación de no poder dormir lo hace levantarse e ir a la sala. Son ya las 2:15am. Sentado en su sala siente el sueño nuevamente apoderarse de él y va a su cama. No sabe si es por el colchón, pero una vez ahí pierde todo el sueño. Se le ocurre la idea de llevarse una manta a la sala, quita los cojines y se arma una minicama. Parece que por fin podrá descansar.
La noche sigue haciéndose eterna, no hay nada que pueda hacer para pegar los ojos. El estar fuera de su cuarto lo estresa e incómoda, tiene que quedarse en una posición y Julián se mueve mucho durmiendo. Son ya las 5:30 am, los nervios se le han puesto de punta. Es imposible calmarse para poder dormir, la presión de un pronto amanecer lo presiona aún más, se echa en su cama y se pregunta a si mismo ¿por qué no podrá dormir? No es la primera vez que le pasa, es un problema de hace buen tiempo, pero nunca había demorado tanto en conciliar el sueño. Son las 6:00 am el día ha empezado a iluminarse y Julián intenta calmarse, pasan las horas, 7am, 8am, 9am, 10am, 11am y es cuando se da cuenta que no podrá dormir y deja de intentarlo, se da cuenta que de ese día no puede pasar el ir a un médico. Lo primero que hace es agarrar la guía telefónica y buscar un doctor especialista en el sueño, encuentra a un par pero algunos de ellos no atienden sin previa cita. Por fin encontró uno, que aunque recién daba cita a las 5pm era mejor que nada.
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